jueves, 22 de mayo de 2014

El dilema del Bacon

Estaba yo aprovechando mi desempleo para tratar de terminar de escribir mi último libro cuando una duda culinaria de esas tontas que yo tengo asaltó mi pobre cerebro: ¿cuál es la forma correcta de nombrar esa grasienta tira de carne ahumada que tanto gusta a los ingleses en el desayuno?

Bien, pues una vez descartada panceta (que no está ahumada) nos quedarían tres opciones: el original "bacon" que debería ponerse en cursiva por ser una palabra extranjera no admitida por la RAE, la primitiva castellanización "bacón" (con ese acento tan mono para que nadie se equivoque y crea que está leyendo en inglés) o la moderna supercastellanización "beicon" (prometo que estas dos últimas aparecen en el diccionario de la RAE por imposible que parezca).

Como el fantasma del escritor futuro que aspiro a ser no me dejaría en paz si cogiera la versión inglesa y "bacón" me parece una cutrez, yo acabé quedándome con la tercera: "beicon" que queda un poco raro (un pelín spanglish), pero me hace gracia. Ya se sabe, para gustos los colores.

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