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lunes, 30 de junio de 2014

Los accidentes geográficos

Como decía hace muchísimo tiempo, en la última revisión de las normas ortográficas, la RAE y el resto de academias mundiales del español (o castellano) decidieron que los tratamientos y las instituciones eran nombres comunes y, por tanto, dichas palabras debían escribirse con minúsculas.

Pero el papa Francisco o el rey Felipe VI no iban a ser los únicos perjudicados (bueno, había otros por ese entonces). También los nombres de los accidentes geográficos tuvieron que adaptarse. A partir de ese momento, todo lo que no sea un nombre propio ha pasado a escribirse con minúsculas. Y eso incluye no sólo a los golfos, penínsulas, bahías, mares, fiordos, playas, montañas, sierras, montes, picos, ríos y arroyos. También los adjetivos han caído en desgracia. Así que, aunque estemos acostumbrados a ello, ya no se puede poner la Península Ibérica, el Golfo de México o la Bahía de Cádiz. Ahora son la península ibérica (porque ibérica es un adjetivo), el golfo de México y la bahía de Cádiz.

Las únicas excepciones son aquellos nombres comunes o adjetivos que sean el nombre propio del lugar. Por eso Monte Perdido o Sierra Nevada permanecen sin tocar a pesar de que unan un accidente geográfico y un adjetivo. Porque no son un monte que esté perdido, ni una sierra que esté nevada, sino que se llamana así.

lunes, 2 de junio de 2014

Tratamientos e instituciones

Una de las cosas que se ha propuesto últimamente la RAE y en la que está poniendo gran parte de sus esfuerzos es en terminar con ciertas confusiones que aún existían en el lenguaje y que eran herencia de siglos pasados. Los nombres de las figuras institucionales eran una de las categorías en las que más se daba, pues la gente nunca sabía si debía escribir rey, papa o gobierno con o sin mayúscula. Eso por no mencionar a los absurdos y aún utilizados tratamientos protocolarios del estilo “su excelencia”, que los más pedantes se empeñaban en resaltar con mayúsculas para hacerlo aún más excelente.

La solución de la RAE ha sido fácil: rey, papa y gobierno son nombres comunes y, por tanto, se escriben con minúscula, aunque se puede poner con mayúscula si actúan solas (puede ser el Papa, pero no el Papa Benedicto y puedes poner Su Majestad acudió a la fiesta, pero no Su Majestad Juan Carlos I acudió a la fiesta). Eso se llama democracia lingüística.