viernes, 5 de junio de 2015

Autopublicar en bubok o en Kindle 1

Otro día podremos analizar las diferencias de precio, facilidad, disponibilidad geográfica, formatos, facilidad de pago, comodidad de los compradores o las ganancias que recibiremos en cada uno. Hay que tener todo en cuenta a la hora de autopublicarse un libro y cada una tiene sus puntos fuertes. Sin embargo, hoy me voy a centrar en una cuestión que es puramente secundaria, pero que ha acabado por inclinar mis simpatías hacia la editorial de Amazon a pesar de las muchas desventajas que tenga (para empezar, con los precios a los que tengo los libros, gano la mitad en Kindle que en Bubok). Y esa cuestión secundaria es la atención al cliente.

Es obvio que cuando queremos autopublicarnos un libro esto suele ser lo último en lo que pensamos. Yo ni siquiera me lo planteé y la verdad es que tampoco tenía demasiadas quejas con Bubok durante los 3 últimos años. Hasta que pasó algo grave. Les contaré el caso.

Resulta que en mi contador de ventas empecé a ver que algunos de mis libros en venta tenían descargas gratuitas. Pero no 1 o 2 en un libro en concreto, sino 9 en 3 de las páginas de Bubok y en 2 libros diferentes. Claramente preocupado, mandé mensajes al servicio de atención al cliente de Bubok de Argentina, México y España. En la primera, directamente, ni me contestaron. Y en las otras dos me respondieron que ¡ME LOS HABÍA BAJADO YO MISMO!. Flipando en colores volví a explicarles la situación y a pedirles que arreglaran el fallo. En lugar de hacerlo, me dijeron que ¡YO HABÍA PUESTO LOS LIBROS GRATIS POR DESCUIDO! Después de tres años publicando libros con ellos, sugerían que de repente me había vuelto tonto y no sabía poner los precios. Así, intercambiando mails cada 2 días, pasé más de un mes sin obtener ninguna solución más que era culpa mía. Incluso, llegaron a advertirme ¡QUE TENÍA OTROS LIBROS GRATUITOS! Como si yo no me hubiera dado cuenta en los más de tres años que llevaban colgados y de las más de 3000 descargas que algunos acumulaban.

Harto, acabé llamando y conseguí que alguien me hicera caso, viera el absurdo de la historia y me prometiera que lo pondría en conocimiento del servicio técnico. Pero eso no significó que mis problemas con el servicio de atención al cliente porque, en contra de mis pronósticos, nadie me informó en unos cuantos días y me vi obligado a volver a llamar. Desgraciadamente, la persona que me atendió por primera vez no estaba y me tocó otra que me decidió volver a la explicación inicial: yo había bajado los libros. "Pero no voluntariamente, es un defecto del sistema que apunta una descarga cuando cambias algo en el libro" puntualizó cuando empecé a montar en cólera. Un fallo en el sistema, una explicación que me podrían haber dado desde el principio si hubieran investigado un poco un mes y medio antes. Explicación o mentira para callarme, porque siguen creciendo las descargas gratuitas sin que yo haya tocado nada en los libros.

Por otro lado, tenemos a Kindle/Amazon. Ayer mismo les pregunté por qué no aparecían los precios en la página de los USA. Suponía que se debía a que se debía a que yo me conectaba desde Amazon.es, pero preferí asegurarme. Y, a pesar de que yo mismo tenía claro que no pasaba nada grave, me han contestado en menos de 24 horas (en menos de 15, de hecho) para tranquilizarme y, de paso, han comprobado que todo estaba bien.

Mes y medio para una respuesta que no soluciona nada de una empresa con un número manejable de clientes frente a comprobar en menos de 15 horas que todo va bien en una empresa que tendrá millones de reclamaciones al día. No es algo importante cuando te autopublicas y todo va bien, pero cuando las cosas se tuerces, no hay comparación posible.

viernes, 15 de mayo de 2015

Diferencia entre sigla y acrónimo

Las siglas y los acrónimos son conceptos que siempre están muy relacionados y que, incluso, llegan a confundirse. De hecho hay siglas que son acrónimos y acrónimos que son siglas. Sin embargo, a pesar de esta relación, no son sinónimos y en realidad se refieren a cosas diferentes.

Las siglas son palabras formadas por la inicial de un conjunto de términos siendo, normalmente, usado como nombre de organizaciones, partidos políticos y empresas. También se utiliza para acortar la compleja nomenclatura que puedan tener determinados productos, inventos, impuestos... Ejemplos de siglas hay miles y algunas son tan comunes que ya están incorporadas al lenguaje español (normalmente son palabras muy largas que se pueden leer) y son nombre comunes de pleno derecho como láser (light amplification by stimulated emission of radiation) u ovni (objeto volador no identificado). También son siglas ONU (Organización de las Naciones Unidas), IRPF (impuesto sobre renta de las personas físicas) y PSOE (Partido Socialista Obrero Español).

Los acrónimos son algo parecido, pero diferente. Un acrónimo es formar una palabra que puede ser leída con naturalidad usando partes de otras palabras. Por ejemplo, “motel” es un acrónimo porque viene de motor+hotel. Y lo mismo emoticono (emoción+icono). Pero también ovni y ONU son acrónimos porque cumplen la definición: unen palabras y se pueden leer con naturalidad en español

¿Y qué es eso de “que se pueda leer con naturalidad”? Pues eso mismo. “Cara”, “pomelo” y “láser” se pueden leer con naturalidad. “Gggttt”, en cambio, no porque no es una combinación de sonidos que usemos en nuestro idioma. Eso mismo le pasa a IRPF que (dado que leer ir-ppp-fff no es muy natural) sólo es sigla y no acrónimo. Tampoco son acrónimos PC, DVD, CD, RSS...

Así que para abreviar:

- las siglas se forman con la inicial de las palabras como ONU, BCE, PC, DVD o CD.

- los acrónimos se forman con partes de palabras (1 o más letras).

- las siglas que se pueden leer con naturalidad en español también son acrónimos como láser, ONU, ovni, sónar, diu, opa...

- las siglas que no se pueden leer con naturalidad no son acrónimos como es el caso de IRPF, BCE, DVD, PSOE, CD...

- los acrónimos que se forman usando varias letras de las palabras, no son siglas como en el caso de motel, ligre (león+tigre), emoticono (emoción+icono) o informática (información+automática).

viernes, 8 de mayo de 2015

Los nombres de los días de la semana

Seguramente la influencia del inglés, tan presente en internet, haya tenido algo que ver o quizás es que no concebimos que algo tan importante como un día de la semana se escriba como el resto de las palabras comunes o a lo mejor es que nos hemos acostumbrado a verlos escrito en los calendarios. El caso es que, aunque nos resulte extraño, los días de la semana se escriben en minúsculas.

Es decir, que aunque en inglés se escriba Monday, Tusday, Wednesday, Thursday, Friday, Saturday, Sunday en castellano somos mucho más humildes y nuestros días se quedan en lunes, martes, miércoles, jueves, viernes, sábado y domingo ¿La razón? Porque se supone que, a pesar de que no lo parezcan, son nombres comunes. Cosas de la ortografía. Por cierto, los meses del año también se escriben en minúsculas.

viernes, 1 de mayo de 2015

Uso de los guiones para separar palabras

Cuando justificamos un texto suelen aparecer líneas con espacios enormes entre las letras, por lo que usar los guiones es necesario para evitar que el texto se vea descuidado, pero hay que seguir unas reglas a la hora de utilizarlos. Básicamente (en esta página de la RAE las cuentan más detalladamente) se reducen a que se pueden dividir las palabras por sílabas o por sus componentes, siempre que estos componentes sean ambos unidades reconocibles (dos palabras o una prefijo en uso y una palabra). Así valdría sub-acuático, pero no arc-ángel o des-astre por mucho que arc- fuera un prefijo y “-astre” provenga de “astro”.

Además de eso, es importante saber que no se pueden separar vocales que vayan seguidas o consonantes dobles (salvo, en ambos casos, que se separe por unidades), que la -x siempre va con la vocal que le sigue (menos en ex-), que no se puede dejar una vocal sola, que las siglas no se dividen y que la -h intercalada no se tiene en cuenta como consonante en las secuencias de vocales (salvo que se separe por unidades) y que no es aceptable que a principio de línea haya una forma que empiece por nh-, sh-, rh-, hl-. Es decir, que no está aceptado dividir desi-nhibir, de-shacer o pe-rhidrogenada.

También hay que tener en cuenta que cuando una palabra lleva guión (roba-novios por poner un ejemplo) si queda dividido a final de línea hay que poner otro guión al principio para que el lector sepa que esa palabra tiene guión (quedaría roba- -novios).

En cuanto a la estética, es importante dejar al menos tres letras tras un punto y seguido, no dividir palabras de cuatro letras y evitar que aparezcan repeticiones de sílabas seguidas (que que-ría).

Hasta ahí las reglas más básicas, aunque yo añadiría 3 recomendaciones más que me parecen importantes: La primera es que el guión es un instrumento para evitar que una línea quede con los espacios demasiado amplios. No es obligatoria y, desde luego, no ayuda a la lectura ni queda bonita. Así que no te vuelvas loco poníendolos (yo era de esos) y úsalos sólo cuando veas que es necesario. Normalmente no se nota un espacio en el que sólo cabrían dos letras y un guión.

La segunda es que trates de evitar que queden dos líneas seguidas con guiones porque sobrecarga bastante el texto. A veces es imposible, pero hay que intentarlo.

Y la tercera es que si la última línea de un párrafo está formada por una sola palabra, no la toques. La RAE dice que se puede cortar siempre que en la última línea queden 5 caracteres, pero aun así queda feo. Siempre se puede meter una palabra antes o después que te evite dejar media palabra como final de párrafo.

viernes, 10 de abril de 2015

Cómo hacer crear e-pubs con Calibre

A la hora de sacar un e-book a la venta hay que tener en cuenta que no todos los dispositivos utilizan los mismos formatos, por lo que, al menos, deberías hacer una versión en pdf y en e-pub. Existen varios programas que te permiten convertir tus archivos de texto en otros formatos y Calibre es uno de los mejores, sobre todo por la enorme variedad de formatos que te permite crear. Sin embargo, hay una cosa que casi siempre queda mal y es transformar un pdf en e-pub. Se descoloca el texto, aparecen páginas en blanco, el archivo que se crea pesa varias decenas de megas en vez de unos cuantos kilobytes...

Esto no tiene ninguna importancia si lo único que quieres es leer el archivo, pero es un verdadero fastidio cuando eres escritor y necesitas hacer varias versiones de tu libro para venderlo. La solución más obvia sería partir de un archivo doc (los que usaba el Word) en lugar de un pdf, pero Calibre no reconoce este formato ¿Entonces cómo narices creo un archivo e-pub con este programa? Pues resulta que Calibre tiene problemas con los doc, pero funciona perfectamente con los docx que es el formato que usan las nuevas versiones de Word. Así que actualiza tu procesador de textos o pásate al Writer de OpenOffice, que este último también permite crearlos. Y así, podrás crear e-pubs con Calibre sin ningún problema y con un peso normal.