Cuando se tienen dos palabras casi idénticas es normal que la gente se decante por utilizar la que suena más evocadora y misteriosa, sobre todo en un género como el terror vampírico, en el que el erotismo siempre ha tenido una gran importancia.
Sin embargo, por muy mal que nos suene es imposible negar que la mujer no-muerta que se alimenta de sangre es una vampira, mientras que vampiresa se refiere a otro tipo de comedora de hombres, en concreto a la que se mueve por el dinero y el interés. En ocasiones, lo más adecuado no coincide con lo más bonito.
Así que si quieren ser correctos, ya saben a qué atenerse. Aunque entiendo perfectamente que la gente suela preferir llamar vampiresas a las descendientes de Drácula. Hay que admitir que vampira es una palabra horrible.
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